domingo, 16 de noviembre de 2008

El complejo mundo del “Santo Roth”


El complejo mundo del “Santo Roth”


Permítanme que sea franco
en el comienzo. No les agradaré.
Los caballeros sentirán envidia
y las damas, repugnancia.
No les agradaré ahora
ni les agradaré muchísimo menos
a medida que avancemos.

El decadente

Definir a Joseph Roth es hablar de un ser controversial, descarado, cínico, lleno de ironía.
La literatura de entre guerras codificaría los temas y motivos para afrontar al lector con una nueva visión (Neu Sachlichkeit) desde la focalización del narrador. Sí analizamos con detenimiento que el mercado de lectura en este periodo, es el de la poesía de largo aliento o la novela que buscó explicar el mundo con una profundidad exhaustiva. Roth asumió que la realidad es sólo la percepción aparente de los sentidos volcando esta visión desde la novela corta, que casí podría caer en el cuento; tal vez como influencia del mundo Kafkiano.
Dividido desde su nacimiento por la cultura del Imperio Austrohúngaro, cerca de la frontera con la Rusia zarista, región que en nuestros días divide Polonia y Ucrania; su ambiente sentó las bases para sus primeros trabajos. Y proporciono a su quehacer literario los elementos necesarios, qué combinados con los ideales del Realismo evoluciono hasta el más puro Expresionismo .
Él mismo describió el sentimiento después de la primera guerra mundial: como sí fuese un soldado que vuelve del frente y ya no encuentra ni casa ni patria.
Es un solitario por decisión y arrastrado por los avatares históricos. Es un errante obligado por las circunstancias, alguien que salió a luchar al extranjero; antes de poder apreciar como viajero la magia de algunas ciudades llenas de luz y de sol.
El imperio Austrohúngaro en la década de 1980 el decaimiento del Reich imperialista se mostró en una convulsión y hacia el año de 1900 irremediablemente llego a su fin.
Roth tuvo un origen judío, el cual jamás le importo, ya que posteriormente profeso el catolicismo. El dijo en sus propias palabras:
Mi judaísmo nunca me pareció nada más que un atributo accidental, algo así como mi bigote rubio –que lo mismo podría haber sido negro-. Nunca sufrí por ello. Nunca me enorgullecí de ello.[1]
Su madre, Maria Grübel, hija de un comerciante, su padre Nachum Roth abandonó a la familia al año y medio de casarse. Por lo cual Roth vivió por turnos con parientes maternos y paternos. Su tío Siegmund Grübel se hizo cargo de él por largos periodos. De hecho el perfil para Bloomfield de su novela Hotel Savoy le retrata fielmenete.
Puesto que Roth trabajó como periodista en Viena, Berlín, Francfort y como corresponsal en Rusia; en este viaje dejó atrás sus filiaciones con las ideas comunistas.

Entre graves crisis que condujeron a Roth desde el radicalismo con sus tendencias al socialismo, hasta una religiosidad conservadora y nostalgia por el imperio. Dotó a su trabajo literario de un cúmulo de figuras, que proporcionan a su estilo narrativo, una fina ironía y melancolía que raya en el humor negro.

Su propia experiencia sobre la monarquía Austriaca, le ayudo a retratar fielmente el espíritu de su época y su escritura periodística dejó marca en su estilo.

La lengua y la literatura son la última orilla habitable, el último espacio antes de la desesperación, la última palabra posible. La literatura de Joseph Roth sabe unir de manera asombrosa nostalgia y piedad, tristeza y comprensión, ironía y perdón.

Sí, consideramos que su obra literaria está fuertemente influida por el movimiento expresionista de la época, debemos de analizar que esta corriente no nace con el movimiento bélico; si no que se exacerba hasta sus últimas consecuencias doctrinales y artísticas.

El expresionismo, se propuso una búsqueda de nuevos estados emotivos; originado por los cambios trepidantes y exigentes de sus situaciones personales. Estas formaron la agudeza al examinar el universo; lo cual, impulsó la ideología hasta la actividad política extremista, la cual ya se estaba incubando hacia largo tiempo.

La Literatura expresionista quería pasión empuje y erupción actual; por eso alcanzó su propia forma estilistica.

Es indudable que, la prosa tenía que verse violentada; se adaptaron símbolos con trasfondos anímicos; los cuales escapaban a la formulación neta, donde se dejó de creer en los valores de los otros; a demás de una búsqueda interior sin limites. Obviamente hay una huida de una realidad tosca y grotesca de los objetos y de las tradiciones. La acción tiende a verse reflejada en los procesos internos donde los personajes no tienen límites bien definidos y la ficción se compone de fragmentos de realidad.

La inteligencia autónoma examino todas las nociones sobre el universo con una carga de agudeza y radicalismo cada vez mayores. Es indudable que se buscó un nuevo impulso, el cual sustituyese la pérdida del sentimiento inmediato del mundo real.

La primera guerra mundial provocó una nueva unidad de pensamiento. Se percibía el hundimiento de los sistemas tradicionales como el realismo europeo, el imperio Hasburgo se desmoronaba, se palpaba un cambio de realidad, el cual amenazaba inminentemente el sistema de vida cortesano. El ideal de vida estaba siendo sustituido por los nuevos sistemas, que llenaron al ser de inquietudes vitales.

Problemas que estaban suscitando una infinita diversidad de cuestiones y respuestas contradictorias.

La fe burguesa a su vez materialista en el progreso, haya en el conflicto del idealismo clásico y romántico, los cimientos de la cultura se tambaleaban. Era la crísis del espíritu europeo.

Podemos asegurar que el estremecimiento se origino en esta necesidad interna con la cual hacia 1910 aparecía el nuevo orden. Se pensó que había una imposición del caos y no una nueva forma de pensamiento. La protesta del espíritu se levantaba contra una civilización decadente y llevó a través de un activismo verbal hasta el hombre creador, qué posibilitado de una nueva fuerza visionaria; se le revelaba ante sí, el horror escondido que precede a una explicación de la realidad.
Este período marcó el comienzo de un pronunciado sentido de “pérdida de la patria”.
La desvalorización sería recurrente en varias obras de la literatura alemana, como en el presente análisis de La leyenda del santo bebedor; en la cual le da hogar a su personaje y ciudad que lo recibiera en su exilio. Paris.
Así soy realmente: maligno, borracho, pero lúcido. Joseph Roth. París, noviembre 1938

Pensemos por un momento que el titulo marca una degradación de los sistemas religiosos y un absurdo de la realidad. Hay una evidente comparación entre la santidad y el estado etílico; sich betrunken es el poder. Una embriagues que nace en palabras de Maquiavelo el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente, hecho que también impide la percepción de la realidad, convirtiéndose así desde el título de la obra en una burla a los sistemas y un juego del lenguaje.
Hay una realidad alterada, donde los códigos están invertidos y donde las cosas no funcionan como deberían ser. Es un mundo extraño, artificial, una realidad absurda e ideal; es la presencia del fantasma de sí mismo que opta por una actitud pasiva y estoica.
La leyenda del Santo bebedor es una obra compleja, a pesar de un lenguaje sencillo en el cual juega a vivir de manera sencilla; pero que al presentarse de una manera absurda sus giros de destino se convierten en ironía, donde al intención de manifestar la incoherencia es elemento implícito en el desarrollo de las acciones y la afiliación absoluta al alcohol, son un medio que altera las leyes de la realidad convirtiéndose en una metáfora de sí mismo.

Un atardecer de la primavera de 1934, un caballero de edad madura descendía por las escalinatas de piedra que, desde uno de los puentes sobre el Sena, conducen a la orilla.

En este primer párrafo, se esta marcando la alteridad del mundo en el que se esta contando la historia; pues es un elemento que marca el rompimiento de las leyes de la naturaleza. Convirtiéndose así en un elemento maravilloso por la configuración de los espacios dentro de la literatura fantástica, este elemento no aparece por casualidad ya que la realidad que se vive; es de una carga dramática tan grande que opaca a la misma maravilla y a su vez al mismo surrealismo de la situación externa que se vive.

Esto es en el expresionismo la utilización de los símbolos y las imágenes de ensueño que muestra la crisis y grita la miseria del hombre. De hecho lo remarca.

…allí suelen dormir, o, mejor dicho, acampar los clochards de París.

Prosigue la historia con un caballero que iba a contemplar las curiosidades de la ciudad que visita. Es una referencia a su propio exilio, el cual no sólo físico sino también intelectual. Hay una conciencia de exclusión por parte de una sociedad que se ha vuelto utópica en la teoría y en la práctica. Roth encripta sus motivos, para que el lector lea su problemática.

Claro que me doy cuenta de que tiene usted algunos defectos, mas Dios ha dispuesto que se cruzara en mi camino.

Roth tiende a su vez jugar con Dios siendo el mismo un Dios. Es el absurdo de la existencia misma del ser. Es la crítica de la sociedad.

Nuevamente podemos declarar que, esta meta realidad sostiene algo maravilloso, pues observamos que el caballero le entrega de su bolsillo 200 francos y que no se los tiene que pagar a él; sino a la santa Teresa de Lisieux en la capilla de Sainte Marie des Batignolles. El hecho de que una santa, proporcione al personaje a través de diversas vueltas de destino, oportunidades para restablecer su estatus perdido. Roth instala la acción del protagonista dentro de una indolencia que raya en lo absurdo. También es la duda que se genera desde el texto, en una realidad indefinida y despersonalizada.

Este discurso, es el que se burla de lo que pasa allá, en los frentes de batalla; mientras miles de personas se están matando los unos a los otros. Es irreal y que mejor, sí la realidad es terrible; la santidad que se refleja esta en los mundos alternos, ofreciendo un sueño tranquilizador a lo que ocurre afuera de sí mismo, la embriaguez es un refugio y el mundo es un absurdo.

Ya en plena segunda guerra mundial el lenguaje utilizó su peso específico y su código lingüístico hacia los intereses del gobierno “hitleriano”, el cual apoyó los valores de unificación y homogeneidad del pueblo ario.

La literatura tuvo un rompimiento en la temática y las restricciones no se hicieron esperar, el resultado fue una literatura popular-nacional donde las obras de corte patriótico acorde a los parámetros ideológicos del Tercer Reich (Blut und Boden Dichtung).

El lenguaje alemán fue utilizado para invitar a un pueblo, al cual se le estimuló por medio de frases e imágenes[2] haciendo un llamado a la raza de origen superior. Alemania se encontraban bajo los efectos del tratado de Versalles; obligado a pagar los costos de guerra, la restitución de los países anexados, el desarme del ejercito y aún más difícil, la imposición de una república; la cual no se aceptaba, ya que el imperio Hasburgo sé sentía como un ente fantasmal en el ámbito político de la joven Alemania.
Adolfo Hitler apareció en la escena política en el momento más adecuado. La caída de la bolsa estadounidense en los años 20s influyó en su ascenso al poder. Lo cual refuerza la idea de una realidad difícil y cruda. Indudablemente las personas se adhieren al movimiento que les ofrece una salvación a sus problemas.
Elegir ser esto o aquello es afirmar al mismo tiempo el valor de lo que elegimos, porque nunca podemos elegir mal; lo que elegimos es siempre el bien, y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos. Sartre
Las decisiones que va haciendo Andreas son de este tipo de ideas, no son malas para él, pero para el lector se vuelven una falta de responsabilidad con la palabra empeñada. Así es como la ficción de la obra se va acercando con la realidad.

En Europa no existe un solo caso de conflicto que justifique una guerra. Todo es susceptible de arreglo entre los gobiernos, si es que éstos tienen conciencia de su honor y de su responsabilidad. Me ofenden los que propalan que quiero la guerra. ¿Soy loco acaso? ¿Guerra? Una nueva guerra nada solucionaría y no haría más que empeorar la situación mundial…[3]

Ya hacía el final de la obra tras varios intentos de pagar su deuda y después de ser coaccionado por Woiteck un antiguo amigo. En la cantina sucede un acontecimiento fantástico, la santa se ve reflejada en una chica.

Contó los billetes, que sumaban exactamente doscientos francos. —¿Ves? —exclamó Andreas—. Es la señal de Dios. Ahora voy y cancelo definitivamente mi deuda.

Y poco después el absurdo:

Todo esto lo fue siguiendo Woitech a través del espejo, y se levantó vacilante de su asiento, pidió dos absentas, y ya estaba a punto de arrastrar a nuestro Andreas hacia el
mostrador para que bebiera con él. Pero en el mismo instante en que Andreas se dispuso a dirigir sus pasos al mostrador, se derrumbó como un saco, espantando a toda la clientela del bistro, incluso a Woitech. Pero quien más se asustó fue la muchacha llamada Teresa.

Como quiera que allí cerca no había médico ni farmacia, lo llevaron a la capilla, concretamente a la sacristía, porque al fin y al cabo los curas entienden algo de los moribundos y de la muerte, según creían, a pesar de todo, los descreídos camareros. Y la jovencita llamada Teresa no pudo evitarlo, y siguió a la comitiva. Así que llevaron a nuestro pobre Andreas a la sacristía. Pero, lamentablemente, ya no era capaz de hablar. Tan sólo hizo un gesto como si quisiese introducir la mano en el bolsillo interior de la chaqueta, donde guardaba el dinero que debía a su pequeña acreedora, y murmuró: —¡Señorita Teresa...!Así exhaló el último suspiro y murió. Dénos Dios a todos nosotros, bebedores, tan liviana y hermosa muerte.

Mucho se ha especulado sobre la muerte de Roth la cual esta ligada a su último trabajo narrativo, puesto qué falleció de un delirium tremens ocasionado por el alcohol. El final concuerda muy bien con el extremo de un expresionista, el cual lleva la pesada carga de la desilusión del hombre y aun más allá, una desilusión de la vida.
Su realidad fue sobrepasada y trastocada, el existencialismo y el surrealismo pierden su sentido de identidad, a donde asirse cuando se asume que todo esta perdido. Es ahí precisamente donde reside la complejidad del Santo Roth que encuentra su último refugio de paz en la locura y el alcohol.

¿Podríamos definir a Joseph Roth?





























Bibliografía:

Fritz, Martini, décima edición, Historia de la Literatura Alemana, Barcelona, 1964, Labor, 699 pp.

Hernandez, Isabel y Doris Sabaté, Narrativa alemana de los siglos XIX y XX, Barcelona, Síntesis, 2005, 415 pp. Col. Géneros y Letras, 66.

Hitler, Adolf, Trad. C. E. Araluce, Mi Lucha, México, 2000, Partido Nacional Socialista de América Latina, 244 pp.

Kunz, Marco, Ana Maria Morales y José Miguel Sardinas, Lo Fantástico en el espejo, México, 2006, Coloquios Internacionales de Literatura Fantástica, 315 pp.

Lukacs, George, trad. Aníbal Leal, La nueva historia de la literatura alemana, Buenos Aires, 1971, Pleyade, pp 193.

Mayer, Hans, De la Literatura Alemana Contemporánea, México, 1967, Colección Breviarios.

Sastre, Jean Paul, El existencialismo es un Humanismo, Barcelona, Ediciones del 80, 1995.


Hemerografía:

Carta a Stefan Zweig en, El Acantilado color, La filial del infierno en la Tierra, trad. Berta Vias Mahon, 22-01-05.

El periodista Joseph Roth en, ABC Cultural, Traducción, prólogo y notas de Eduardo Gil Bera Siglo XXI. Madrid, 2004, 315 páginas.


[1] Joseph Roth, Carta a Stefan Zweig, 24-7-1935, recogida en La filial del infierno en la Tierra, trad. Berta Vias Mahou para El Acantiladocolor

[2]Hitler, Adolf, Trad. C. E. Araluce, Mi Lucha, México, 2000, Partido Nacional Socialista de América Latina, p 52 La propaganda es un medio y debe ser considerada desde el punto de vista del objetivo al cual sirve. Su forma, en consecuencia, tienen que estar acondicionada de modo que apoye al objetivo perseguido. La finalidad por la cual habíamos luchado en la guerra fue la más sublime y magna de cuantas se puede imaginar para el hombre. Se trataba de la libertad y de la independencia de nuestro pueblo, se trataba de asegurar nuestra subsistencia en el porvenir – se trataba del honor de la nación.

[3] Idem. entrevista a Hitler noviembre del 33 en el diario Le Martin.

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