
La obra de la Odisea y el Cid campeador ciñéndonos a la comparación de su construcción literaria, podemos decir que poseen un tema en común: las aventuras y la construcción de su de los héroes, cuyos estamentos heroicos son similares más no iguales. Sin lugar a dudas, se manifiesta a lo largo de ambas; un discurso que defiende la unidad del pueblo propias de su época, ideología religiosa y pensamiento cultural e ideológico las cuales proponen características las cuales buscan formar una amalgama patriótica.
En Ulises encontramos una yuxtaposición de virtudes y defectos. Por momentos es soberbio así como paciente y mesurado. En cierta manera es una característica que varios héroes tienen en común. Por citar ejemplos tendríamos a Ágil Skallagrisom en su saga o Couchulain en “El Perro de Ulster”.
La Odisea y su héroe poseen el código del areté griego que bien podría considerarse el antecesor del código de caballería en la Edad Media. Una de los primeros conectores entre ambos personajes.
La construcción del héroe griego, obedece a un linaje de reyes. Las genealogías son un aspecto que va de la mano de la narración. Es el carácter que le proporciona autenticidad en el mundo y funciona como un prototipo.
Las maravillas son para explicar las acciones o hacer más grande al héroe, llegan a ser un recurso apelativo a los protagonistas; la maravilla en lo caballeresco es la demanda al mismo. Esto lo observamos desde el cantar épico de “La Ilíada”, los hombres que guerrean poseen atributos específicos o arquetipos que nos proporcionan los elementos suficientes para distinguir entre los seres divinos, los hombres, y los héroes.
En la épica de “La Ilíada” esta al paso de la gran tragedia, la cual se lleva de una forma más clara en la “Odisea” pues forma el canon occidental del héroe; Aquiles muestra un drama interno, de hecho, él seria un prototipo de héroe, ya que sus características de linaje se comprueban, con sus atributos, los cuales son conocidos mitológicamente al ser desciende de la diosa Tetis y de un gran guerrero como Peleo. Posee invulnerabilidad, valor, es un guerrero excelso. Tiene contacto con las divinidades, y es el único que ha podido escoger su destino. Podemos decir que sus acciones son propiciadas por la tragedia, de a cuerdo a Nietzsche:
La alegría metafísica por lo trágico es una transposición de la sabiduría dionisiaca…. El héroe, apariencia suprema de la voluntad, es negado, para placer nuestro, porque sólo apariencia, y la vida eterna de la voluntad no es afectada por su aniquilación. Nosotros creemos, en la vida eterna, así exclama la tragedia.[1]
Regresando con Ulises, el drama esta en que no puede regresar a casa, Ulises héroe ingenioso, tiene que sobrepasar las pruebas que a nuestra vista lo engrandecen; de lo maravilloso en el texto, se acepta por parte del receptor el paradigma de realidad.
Los elementos para la construcción de lo heroico y maravilloso provienen desde los seres de la otredad, la filiación a lo divino, la magia y son la gala que cimenta la columna vertebral del quehacer narrativo.
Y, puesto que la invitación tiene por objeto no sólo una acción completa, sino también situaciones que inspiran temor y compasión, y éstas se producen sobre todo y con más intensidad cuando se presentan contra lo esperado unas son las causas de otras; pues así tendrán más carácter maravilloso que sí procediesen de azar o fortuna. Ya que también lo fortuito nos maravilla más cuando parece hecho de intento.[2]
De hecho estamos en la línea de la imaginación razonada y la realidad transgresora que son artificios que vinculan los sucesos y las secuencias de la narrativa.
Ulises es uno de los personajes que comparte su filiación a la otredad, por ser descendiente del linaje de Zeus, protegido de Atenea o Minerva.
En la épica griega debemos mencionar que los héroes modélicos son: aquellos que luchan con guerreros de su mismo estatus, deben poseer un linaje noble, ser instruidos en las armas y en la poética en el canto décimo tercero dice: Alcinoo a Ulises hiciste la narración con tanta habilidad como un Aedo. Pero no debemos perder de vista que el griego reúne características de una estética de ideales. Esta misma se forma desde el punto de vista que raya en lo divino y no se puede pasar por alto que los dioses se parecen al hombre y no de forma inversa. Sin embargo los epítetos que se utilizan para ensalzar la figura de Ulises y del Cid Campeador, nos presentan marcas inequívocas en el texto; las cuales acompañan las acciones que desempeña, como en el caso del Cid. Son claramente particularidades que indican su estamento de segundo nivel, el cual esta asociado al de guerrero-caudillo; hay un discurso de unidad del pueblo y forman una amalgama patriótica como habíamos mencionado previamente.
Claramente hay una intención, un discurso político y propagandístico, como una respuesta que esta ligada a un acontecimiento bélico. Las cruzadas y la reconquista española.
A demás en el poema se recrean materiales derivados de la historia de la literatura y es una cantar de gesta, aunque algunos la catalogan como la ultima pieza de la épica. La cual trata de amoldar el modelo francés y con una interpretación más revolucionaria de una modalidad europea establecida.
Ambas obras muestran a héroes con características similares ya que podemos encontrar:
1. Ulises, pertenece a un linaje de un dios y esta ligado a una casta de reyes. El Cid esta insertado dentro de la nobleza, pero dentro de un estatus guerrero. Esto significa que pertenece a una nobleza de segundo grado o baja nobleza, ya que se les consideraba una casta advenediza. Ya que la clase noble creó leyes que protegían sus propios intereses y derechos, considerando así que, sólo por los logros militares habían ascendido.
A pesar de su posición social, el personaje se desempeña a través de sus acciones con una nobleza superior a la del mismo rey, el cual le destierra. A pesar de esto, sigue sirviendo a su señor de una manera excelsa, que evidentemente raya en la divinización. Hay un vencimiento de obstáculos de ambos personajes que les representaran un enriquecimiento de tipo moral y en otras de tipo económico.
2. Ulises tiene una filiación con lo divino y sus acciones no solo afectaran al mundo de los hombres, sino que intervienen en el mundo olímpico y sus moradores, hay maravillas de todo tipo y las entidades se muestran caprichosas y coacionables. En Cid hay un discurso religioso y una filiación divina, pero que sólo afecta a este mundo. La verbalización de Dios, por parte del autor, no se muestra desde un punto maravilloso o fantástico; sino que, claramente se especifica a la divinidad como un ente abstracto y un tanto coaccionable. Se le rinde culto esperando que favorezca a quien lo invoca; pero no actúa directamente en las acciones. Favorece a la empresa que le representa un beneficio. Y teológicamente hablando Dios hace milagros, no cumple caprichos. Por lo tanto podemos deducir que hace en el Cid al ofrecerle mil misas a la deidad se refiere a una alusión del buen cristiano y su coacción se justifica específicamente en ella.
3. Ulises posee ingenio y esta particularidad lo hace un hombre, ya que se consideraba en el mundo helénico que hay dos formas de guerrear; ya sea a través de la fuerza y destreza en las artes de la guerra o con la inteligencia y el ingenio. En el cantar épico de “La Ilíada” aparece guerreando y utiliza su fuerza e ingenio en al canto 246 a 272 nos muestra un poco más de esta característica, en “La Odisea” Ulises no guerrea con una espada sino que el ingenio marca sus acciones.
246 ‑¡Tersites parlero! Aunque seas orador facundo, calla y no quieras tú solo disputar con los reyes. No creo que haya un hombre peor que tú entre cuantos han venido a Ilio con los Atridas. Por tanto, no tomes en boca a los reyes, ni los injuries, ni pienses en el regreso… Así, pues, dijo, y con el cetro diole un golpe en la espalda y los hombros… Sentóse, turbado y dolorido; miró a todos con aire de simple, y se enjugó las lágrimas. Ellos, aunque afligidos, rieron con gusto y no faltó quien dijera a su vecino:
272 ‑¡Oh dioses! Muchas cosas buenas hizo Ulises, ya dando consejos saludables, ya preparando la guerra.
En el Cid, su característica heroica esta constituida con la fuerza y sólo su inteligencia se asoma por la habilidad en la batalla. Nunca se elogia esta cualidad en el campeador, ni sus vasallos, ni el propio autor lo menciona de una manera evidente en los epítetos; aunque talvez la abstracción y el simbolismo en las literaturas griegas como es el caso del dios Zeus, pues la barba larga esta era considerada como signo de experiencia y frónesis.
4. Ulises se enfrenta a pruebas que engrandecen su fama las cuales son de carácter maravilloso. En oposición al Cid, encontramos que, sus pruebas obedecen más a la hazaña que le dan un renombre y engrandecen su fama. El único elemento maravilloso aparece en la Afrenta de Corpes, cuando Rodrigo somete al león sólo con su presencia.
5. En la Odisea, hay una filiación a la divinidad claramente expresada en el discurso característica que comparte su hijo, cuando la otredad presenta su habilidad multiforme y se deja ver entre los hombres para ayudarles. En el canto 278 de “la Ilíada” dice: Así hablaba la multitud. Levantóse Ulises, asolador de ciudades, con el cetro en la mano (Atenea, la de ojos de lechuza, que, transfigurada en heraldo, junto a él estaba, impuso silencio para que todos los aqueos, desde los primeros hasta los últimos, oyeran su discurso y meditaran sus consejos…
En el caso de la odisea tanto Ulises como su hijo Telémaco comparten el favor de la divinidad en el canto segundo verso 260 a 270 dice:
Así habló y disolvió la asamblea rápidamente. Se dispersaron cada uno a su casa y los pretendientes marcharon al palacio del divino Odiseo. Telémaco, en cambio, se alejó hacia la orilla del mar, lavó sus manos en el canoso mar y suplicó a Atenea: Préstame oídos tú, divinidad que llegaste ayer a mi palacio y me diste la orden de marchar en una nave sobre el brumoso ponto para informarme sobre el regreso de mi padre, largo tiempo ausente. Todo esto lo están retrasando los aqueos, sobre todo los pretendientes, funestamente arrogantes. Así habló suplicándole; Atenea se le acercó semejante a Mentor en la figura y voz y se dirigió a él con aladas palabras…eres hijo de aquél y de Penélope, no tengo esperanza alguna de que lleves a cabo lo que meditas. Pocos, en efecto, son los hijos iguales a su padre; la mayoría son peores y sólo unos pocos son mejores que su padre. Pero puesto que en el futuro no vas a ser cobarde ni estúpido ni te ha abandonado del todo el talento de Odiseo, hay esperanza de que llegues a realizar tal empresa.
Estos serian unos cuantos rasgos de la comparación. Ahora bien el asunto de la odisea es el regreso de Ulises a su patria después de la guerra de Ilion tras varias aventuras y a pesar del desprecio que Poseidón muestra al héroe se presenta por la soberbia de Ulises la cual le hace caer en desgracia. Tras un largo peregrinar desde Troya a la isla de Calipso, los lotófagos, la huida de la isla de Polifemo, los gigantes antropófagos, las sirenas, monstruos como Escila y Caribdis etc. El canto épico esta en media res y aunque se le ha atribuido la escritura del canto a Homero, evidentemente se le adhiere la idea de que este fue escrito ya hacia su vejez; pues posee elementos distintos a “La Ilíada” como el hecho que prevalece la descripción sobre la acción; a demás de multitud de imágenes y costumbres.
En el cantar del Mio Cid nos enfrentamos a un texto que claramente se ubica en la España medieval que mezcla realidad y ficción, no contiene elementos maravillosos como en la “Chanson de Roldan” que claramente inserta lo maravilloso cristiano, ricamente adornado con imágenes de la Baja Edad Media a pesar de ubicarse en la Alta Edad Media[3].
Sin embargo nos transmite una visión del mundo Cristiano en la España invadida por los Moros (termino peyorativo para los árabes) y hay que mencionar que existen textos previos como: Historia Roderici, Carmen Campidoctoris, Chronicom Mundis del Obispo de Tuy hacia 1232 y de Rebus Hispanie del Arzobispado de Toledo hacia 1243 los cuales ya mezclaban ficción y realidad. El Cid ya escrito hacia 1140 en Mester de Clerecía pues evidentemente sale a relucir que, quien lo escribió, era una persona culta y se piensa que; fue educado en la clerecía Francesa. Propone al personaje real, el cual nacio en el año de 1043; a demás de erguir la figura del Cid ni tan alto que sea relegada la verdad, ni tan histórica que los defectos opaquen su grandeza épica.
Es también evidente el carácter castellano, pues mientras que en homero se construyen batallas inexistentes, los héroes llegan a tocar el estatus de divinidad mostrar sus debilidades y las pasiones de los dioses. El poeta debió de proceder de una manera distinta las batallas homéricas son sustituidas y elaboradas a través de las costumbres y los hechos de la época. A demás de que sabía a que tipo de público podría llegar pues era más potencial que real.
En otras opiniones se dice que fue escrito por un juglar, entiéndase un juglar docto y poeta. Muy opuesto al concepto que se tiene del juglar. En el texto de Ramón Méndez Pidal Poesía Juglaresca y Juglares cita a Méndez Pelayo en su definición del arte juglaresco, como: El modo de mendicidad más alegre y socorrido, y a ella se adherían lo mismo infelices lisiados, truhanes y chocarreros, estudiantes noctámbulos, clérigos vagabundos y tabernarios…todos desheredados de la naturaleza y de la fortuna que poseían alguna aptitud artística y que gustaban de la vida al aire libre o tenían que conformarse con ella por dura necesidad.
Es un hecho que el poeta confiere aspectos jurídicos de la época a las acciones es decir que la vida esta condicionada por la ira o gracia del rey y que no solo los duelos o la venganza privada hacen justicia y mucho menos la voluntad de Dios si no que se escuchan los alegatos y testimonios.
La épica era por tradición un género viril, guerrero e incluso sanguinario. Sus protagonistas viajan y buscar, a menudo guiados por las divinidades o por Dios, a menudo motivados por lo sagrado deseo de obtener una venganza a la que están vinculados por la ideología de la casta militar. En Ulises la guía que proporcionan las divinidades es la ayuda para regresar a casa no un impulso de aventura, simplemente se cumple el destino del protagonista
El Cid no es enemigo empedernido de los moros.
Las dimisiones de los ejércitos musulmanes aparecen muy exageradas, como en la épica francesa.
El Cid a pesar del destierro se muestra en el momento del destierro filosófico y grave culpando a los cortesanos que son los que manipulan el rey en vez de que recaiga la culpa en el rey.
Hay una evidente intención de exponer la naturaleza de la monarquía y sus relaciones de los Señores, vasallos y súbditos con el monarca y entre sí.
Las mujeres no son ceros a la izquierda y tanto su presencia como los temas relacionados sirven para iluminar facetas ejemplares del héroe. En Ulises las mujeres no solamente posee la característica en algunas ocasiones de proporcionaba elementos maravillosos como en el caso de Circe y Calipso que pertenecen a la otredad además de que su sexualidad está de manera explícita. En el caso del canto undécimo, la genealogía de la cual se hace uso cuando Ulises va en busca de Tiresias; se encuentra entre los muertos a las Madres de los héroes que han compartido del lecho con los dioses. Es el caso de Alcmena que engendró a Hércules tras haber copulado con Júpiter, otro ejemplo sería Leda esposa de Tindaro, la cual parió a Cástor y Polideuces. Claramente nos está diciendo que estas mujeres son especiales, pues las divinidades las han escogido para compartir su lecho y engendrar una dinastía semidivina. Otro hecho de especial importancia es que pertenecen a la nobleza y por lo tanto debemos inferir que son mujeres educadas y que juegan un papel importante en las decisiones estado.
A través del carácter del héroe el poeta quiere ejemplificar la mayor virtud cívica como lo es la mesura que tienen una afinidad con la gravitas romana sus componentes son la dignidad, la serenidad, cierto estoicismo y también la prudencia a tomar las decisiones y el tacto en las relaciones interpersonales especialmente con los débiles podemos considerar que la mesura es uno de los temas en el Cid. La mesura es más que necesaria en un héroe cívico verosímilmente creado por un hombre de leyes.
En el Cid se muestran unos pocos momentos de orgullo justificado, al contrario de Ulises que se jacta de ser poderoso ante el Poseidón; lo cual provoca su caída e impedimentos para regresar a su tierra natal. Observemos que en la épica castellana el infortunio que sufre el héroe, es contraria a la primera causa; pues su caída está directamente relacionada a los celos de los hombres, que al darse cuenta de que es un jefe destacado, el cual sirve con optimismo es desacreditado. Por lo tanto su búsqueda no es solamente el regreso a su patria sino hacer las paces con su Señor, la obtención de riquezas y prestigio además de proporcionar beneficios a quien lo sigue, mediante la generosidad que al final será recompensada y le proporciona la garantía de su retorno.
Hay un lenguaje Jurídico dentro del poema. Pues las abundantes frases binarias latinas que son frases de derecho que pudieron producir efectos rítmicos y aliterativos no desdeñables dentro de la prosa.
Bibliografía:
Smith, Colin, La creación del Poema del Mio Cid, Barcelona, Crítica, 1985, 301 p.
Aristóteles, Poética, Edición Trilingue,Valentin Garcia Yerba, Madrid, Gredos, 1979.
Homero, La Iliada, México, Mexicanos Unidos, 2002, 298 p.
Kunz Marco, Ana María Morales, José Miguel Sardinas, primera edición, Lo Fantástico en el espejo, México, 2006, coloquios internacionales de literatura fantástica, 314p.
Nietzche, Friederich, El Nacimiento de la tragedia, Madrid, Alianza, 1991, 250p.
Morales, Ana María en Lo fantástico en el espejo, Función y forma de lo maravilloso, México, Coloquios Internacionales de Literatura Fantástica, 2006, 314p.
[1] Nietzche, Friederich, El Nacimiento de la tragedia, Madrid, Alianza, 1991, p137
[2]Aristóteles, Poetica, Edición Trilingue,Valentin Garcia Yerba, Madrid, Gredos, 1979, pp 161 162
[3] No debemos pasar por alto que los historiadores clasifican los periodos de la edad media desde el siglo XI al XII y algunos marcan su final hasta la caída de Constantinopla a manos de los Turcos, siendo así que las edades más tempranas son consideradas como Alta Edad Media y sus las más tardías como Baja Edad Media.
En Ulises encontramos una yuxtaposición de virtudes y defectos. Por momentos es soberbio así como paciente y mesurado. En cierta manera es una característica que varios héroes tienen en común. Por citar ejemplos tendríamos a Ágil Skallagrisom en su saga o Couchulain en “El Perro de Ulster”.
La Odisea y su héroe poseen el código del areté griego que bien podría considerarse el antecesor del código de caballería en la Edad Media. Una de los primeros conectores entre ambos personajes.
La construcción del héroe griego, obedece a un linaje de reyes. Las genealogías son un aspecto que va de la mano de la narración. Es el carácter que le proporciona autenticidad en el mundo y funciona como un prototipo.
Las maravillas son para explicar las acciones o hacer más grande al héroe, llegan a ser un recurso apelativo a los protagonistas; la maravilla en lo caballeresco es la demanda al mismo. Esto lo observamos desde el cantar épico de “La Ilíada”, los hombres que guerrean poseen atributos específicos o arquetipos que nos proporcionan los elementos suficientes para distinguir entre los seres divinos, los hombres, y los héroes.
En la épica de “La Ilíada” esta al paso de la gran tragedia, la cual se lleva de una forma más clara en la “Odisea” pues forma el canon occidental del héroe; Aquiles muestra un drama interno, de hecho, él seria un prototipo de héroe, ya que sus características de linaje se comprueban, con sus atributos, los cuales son conocidos mitológicamente al ser desciende de la diosa Tetis y de un gran guerrero como Peleo. Posee invulnerabilidad, valor, es un guerrero excelso. Tiene contacto con las divinidades, y es el único que ha podido escoger su destino. Podemos decir que sus acciones son propiciadas por la tragedia, de a cuerdo a Nietzsche:
La alegría metafísica por lo trágico es una transposición de la sabiduría dionisiaca…. El héroe, apariencia suprema de la voluntad, es negado, para placer nuestro, porque sólo apariencia, y la vida eterna de la voluntad no es afectada por su aniquilación. Nosotros creemos, en la vida eterna, así exclama la tragedia.[1]
Regresando con Ulises, el drama esta en que no puede regresar a casa, Ulises héroe ingenioso, tiene que sobrepasar las pruebas que a nuestra vista lo engrandecen; de lo maravilloso en el texto, se acepta por parte del receptor el paradigma de realidad.
Los elementos para la construcción de lo heroico y maravilloso provienen desde los seres de la otredad, la filiación a lo divino, la magia y son la gala que cimenta la columna vertebral del quehacer narrativo.
Y, puesto que la invitación tiene por objeto no sólo una acción completa, sino también situaciones que inspiran temor y compasión, y éstas se producen sobre todo y con más intensidad cuando se presentan contra lo esperado unas son las causas de otras; pues así tendrán más carácter maravilloso que sí procediesen de azar o fortuna. Ya que también lo fortuito nos maravilla más cuando parece hecho de intento.[2]
De hecho estamos en la línea de la imaginación razonada y la realidad transgresora que son artificios que vinculan los sucesos y las secuencias de la narrativa.
Ulises es uno de los personajes que comparte su filiación a la otredad, por ser descendiente del linaje de Zeus, protegido de Atenea o Minerva.
En la épica griega debemos mencionar que los héroes modélicos son: aquellos que luchan con guerreros de su mismo estatus, deben poseer un linaje noble, ser instruidos en las armas y en la poética en el canto décimo tercero dice: Alcinoo a Ulises hiciste la narración con tanta habilidad como un Aedo. Pero no debemos perder de vista que el griego reúne características de una estética de ideales. Esta misma se forma desde el punto de vista que raya en lo divino y no se puede pasar por alto que los dioses se parecen al hombre y no de forma inversa. Sin embargo los epítetos que se utilizan para ensalzar la figura de Ulises y del Cid Campeador, nos presentan marcas inequívocas en el texto; las cuales acompañan las acciones que desempeña, como en el caso del Cid. Son claramente particularidades que indican su estamento de segundo nivel, el cual esta asociado al de guerrero-caudillo; hay un discurso de unidad del pueblo y forman una amalgama patriótica como habíamos mencionado previamente.
Claramente hay una intención, un discurso político y propagandístico, como una respuesta que esta ligada a un acontecimiento bélico. Las cruzadas y la reconquista española.
A demás en el poema se recrean materiales derivados de la historia de la literatura y es una cantar de gesta, aunque algunos la catalogan como la ultima pieza de la épica. La cual trata de amoldar el modelo francés y con una interpretación más revolucionaria de una modalidad europea establecida.
Ambas obras muestran a héroes con características similares ya que podemos encontrar:
1. Ulises, pertenece a un linaje de un dios y esta ligado a una casta de reyes. El Cid esta insertado dentro de la nobleza, pero dentro de un estatus guerrero. Esto significa que pertenece a una nobleza de segundo grado o baja nobleza, ya que se les consideraba una casta advenediza. Ya que la clase noble creó leyes que protegían sus propios intereses y derechos, considerando así que, sólo por los logros militares habían ascendido.
A pesar de su posición social, el personaje se desempeña a través de sus acciones con una nobleza superior a la del mismo rey, el cual le destierra. A pesar de esto, sigue sirviendo a su señor de una manera excelsa, que evidentemente raya en la divinización. Hay un vencimiento de obstáculos de ambos personajes que les representaran un enriquecimiento de tipo moral y en otras de tipo económico.
2. Ulises tiene una filiación con lo divino y sus acciones no solo afectaran al mundo de los hombres, sino que intervienen en el mundo olímpico y sus moradores, hay maravillas de todo tipo y las entidades se muestran caprichosas y coacionables. En Cid hay un discurso religioso y una filiación divina, pero que sólo afecta a este mundo. La verbalización de Dios, por parte del autor, no se muestra desde un punto maravilloso o fantástico; sino que, claramente se especifica a la divinidad como un ente abstracto y un tanto coaccionable. Se le rinde culto esperando que favorezca a quien lo invoca; pero no actúa directamente en las acciones. Favorece a la empresa que le representa un beneficio. Y teológicamente hablando Dios hace milagros, no cumple caprichos. Por lo tanto podemos deducir que hace en el Cid al ofrecerle mil misas a la deidad se refiere a una alusión del buen cristiano y su coacción se justifica específicamente en ella.
3. Ulises posee ingenio y esta particularidad lo hace un hombre, ya que se consideraba en el mundo helénico que hay dos formas de guerrear; ya sea a través de la fuerza y destreza en las artes de la guerra o con la inteligencia y el ingenio. En el cantar épico de “La Ilíada” aparece guerreando y utiliza su fuerza e ingenio en al canto 246 a 272 nos muestra un poco más de esta característica, en “La Odisea” Ulises no guerrea con una espada sino que el ingenio marca sus acciones.
246 ‑¡Tersites parlero! Aunque seas orador facundo, calla y no quieras tú solo disputar con los reyes. No creo que haya un hombre peor que tú entre cuantos han venido a Ilio con los Atridas. Por tanto, no tomes en boca a los reyes, ni los injuries, ni pienses en el regreso… Así, pues, dijo, y con el cetro diole un golpe en la espalda y los hombros… Sentóse, turbado y dolorido; miró a todos con aire de simple, y se enjugó las lágrimas. Ellos, aunque afligidos, rieron con gusto y no faltó quien dijera a su vecino:
272 ‑¡Oh dioses! Muchas cosas buenas hizo Ulises, ya dando consejos saludables, ya preparando la guerra.
En el Cid, su característica heroica esta constituida con la fuerza y sólo su inteligencia se asoma por la habilidad en la batalla. Nunca se elogia esta cualidad en el campeador, ni sus vasallos, ni el propio autor lo menciona de una manera evidente en los epítetos; aunque talvez la abstracción y el simbolismo en las literaturas griegas como es el caso del dios Zeus, pues la barba larga esta era considerada como signo de experiencia y frónesis.
4. Ulises se enfrenta a pruebas que engrandecen su fama las cuales son de carácter maravilloso. En oposición al Cid, encontramos que, sus pruebas obedecen más a la hazaña que le dan un renombre y engrandecen su fama. El único elemento maravilloso aparece en la Afrenta de Corpes, cuando Rodrigo somete al león sólo con su presencia.
5. En la Odisea, hay una filiación a la divinidad claramente expresada en el discurso característica que comparte su hijo, cuando la otredad presenta su habilidad multiforme y se deja ver entre los hombres para ayudarles. En el canto 278 de “la Ilíada” dice: Así hablaba la multitud. Levantóse Ulises, asolador de ciudades, con el cetro en la mano (Atenea, la de ojos de lechuza, que, transfigurada en heraldo, junto a él estaba, impuso silencio para que todos los aqueos, desde los primeros hasta los últimos, oyeran su discurso y meditaran sus consejos…
En el caso de la odisea tanto Ulises como su hijo Telémaco comparten el favor de la divinidad en el canto segundo verso 260 a 270 dice:
Así habló y disolvió la asamblea rápidamente. Se dispersaron cada uno a su casa y los pretendientes marcharon al palacio del divino Odiseo. Telémaco, en cambio, se alejó hacia la orilla del mar, lavó sus manos en el canoso mar y suplicó a Atenea: Préstame oídos tú, divinidad que llegaste ayer a mi palacio y me diste la orden de marchar en una nave sobre el brumoso ponto para informarme sobre el regreso de mi padre, largo tiempo ausente. Todo esto lo están retrasando los aqueos, sobre todo los pretendientes, funestamente arrogantes. Así habló suplicándole; Atenea se le acercó semejante a Mentor en la figura y voz y se dirigió a él con aladas palabras…eres hijo de aquél y de Penélope, no tengo esperanza alguna de que lleves a cabo lo que meditas. Pocos, en efecto, son los hijos iguales a su padre; la mayoría son peores y sólo unos pocos son mejores que su padre. Pero puesto que en el futuro no vas a ser cobarde ni estúpido ni te ha abandonado del todo el talento de Odiseo, hay esperanza de que llegues a realizar tal empresa.
Estos serian unos cuantos rasgos de la comparación. Ahora bien el asunto de la odisea es el regreso de Ulises a su patria después de la guerra de Ilion tras varias aventuras y a pesar del desprecio que Poseidón muestra al héroe se presenta por la soberbia de Ulises la cual le hace caer en desgracia. Tras un largo peregrinar desde Troya a la isla de Calipso, los lotófagos, la huida de la isla de Polifemo, los gigantes antropófagos, las sirenas, monstruos como Escila y Caribdis etc. El canto épico esta en media res y aunque se le ha atribuido la escritura del canto a Homero, evidentemente se le adhiere la idea de que este fue escrito ya hacia su vejez; pues posee elementos distintos a “La Ilíada” como el hecho que prevalece la descripción sobre la acción; a demás de multitud de imágenes y costumbres.
En el cantar del Mio Cid nos enfrentamos a un texto que claramente se ubica en la España medieval que mezcla realidad y ficción, no contiene elementos maravillosos como en la “Chanson de Roldan” que claramente inserta lo maravilloso cristiano, ricamente adornado con imágenes de la Baja Edad Media a pesar de ubicarse en la Alta Edad Media[3].
Sin embargo nos transmite una visión del mundo Cristiano en la España invadida por los Moros (termino peyorativo para los árabes) y hay que mencionar que existen textos previos como: Historia Roderici, Carmen Campidoctoris, Chronicom Mundis del Obispo de Tuy hacia 1232 y de Rebus Hispanie del Arzobispado de Toledo hacia 1243 los cuales ya mezclaban ficción y realidad. El Cid ya escrito hacia 1140 en Mester de Clerecía pues evidentemente sale a relucir que, quien lo escribió, era una persona culta y se piensa que; fue educado en la clerecía Francesa. Propone al personaje real, el cual nacio en el año de 1043; a demás de erguir la figura del Cid ni tan alto que sea relegada la verdad, ni tan histórica que los defectos opaquen su grandeza épica.
Es también evidente el carácter castellano, pues mientras que en homero se construyen batallas inexistentes, los héroes llegan a tocar el estatus de divinidad mostrar sus debilidades y las pasiones de los dioses. El poeta debió de proceder de una manera distinta las batallas homéricas son sustituidas y elaboradas a través de las costumbres y los hechos de la época. A demás de que sabía a que tipo de público podría llegar pues era más potencial que real.
En otras opiniones se dice que fue escrito por un juglar, entiéndase un juglar docto y poeta. Muy opuesto al concepto que se tiene del juglar. En el texto de Ramón Méndez Pidal Poesía Juglaresca y Juglares cita a Méndez Pelayo en su definición del arte juglaresco, como: El modo de mendicidad más alegre y socorrido, y a ella se adherían lo mismo infelices lisiados, truhanes y chocarreros, estudiantes noctámbulos, clérigos vagabundos y tabernarios…todos desheredados de la naturaleza y de la fortuna que poseían alguna aptitud artística y que gustaban de la vida al aire libre o tenían que conformarse con ella por dura necesidad.
Es un hecho que el poeta confiere aspectos jurídicos de la época a las acciones es decir que la vida esta condicionada por la ira o gracia del rey y que no solo los duelos o la venganza privada hacen justicia y mucho menos la voluntad de Dios si no que se escuchan los alegatos y testimonios.
La épica era por tradición un género viril, guerrero e incluso sanguinario. Sus protagonistas viajan y buscar, a menudo guiados por las divinidades o por Dios, a menudo motivados por lo sagrado deseo de obtener una venganza a la que están vinculados por la ideología de la casta militar. En Ulises la guía que proporcionan las divinidades es la ayuda para regresar a casa no un impulso de aventura, simplemente se cumple el destino del protagonista
El Cid no es enemigo empedernido de los moros.
Las dimisiones de los ejércitos musulmanes aparecen muy exageradas, como en la épica francesa.
El Cid a pesar del destierro se muestra en el momento del destierro filosófico y grave culpando a los cortesanos que son los que manipulan el rey en vez de que recaiga la culpa en el rey.
Hay una evidente intención de exponer la naturaleza de la monarquía y sus relaciones de los Señores, vasallos y súbditos con el monarca y entre sí.
Las mujeres no son ceros a la izquierda y tanto su presencia como los temas relacionados sirven para iluminar facetas ejemplares del héroe. En Ulises las mujeres no solamente posee la característica en algunas ocasiones de proporcionaba elementos maravillosos como en el caso de Circe y Calipso que pertenecen a la otredad además de que su sexualidad está de manera explícita. En el caso del canto undécimo, la genealogía de la cual se hace uso cuando Ulises va en busca de Tiresias; se encuentra entre los muertos a las Madres de los héroes que han compartido del lecho con los dioses. Es el caso de Alcmena que engendró a Hércules tras haber copulado con Júpiter, otro ejemplo sería Leda esposa de Tindaro, la cual parió a Cástor y Polideuces. Claramente nos está diciendo que estas mujeres son especiales, pues las divinidades las han escogido para compartir su lecho y engendrar una dinastía semidivina. Otro hecho de especial importancia es que pertenecen a la nobleza y por lo tanto debemos inferir que son mujeres educadas y que juegan un papel importante en las decisiones estado.
A través del carácter del héroe el poeta quiere ejemplificar la mayor virtud cívica como lo es la mesura que tienen una afinidad con la gravitas romana sus componentes son la dignidad, la serenidad, cierto estoicismo y también la prudencia a tomar las decisiones y el tacto en las relaciones interpersonales especialmente con los débiles podemos considerar que la mesura es uno de los temas en el Cid. La mesura es más que necesaria en un héroe cívico verosímilmente creado por un hombre de leyes.
En el Cid se muestran unos pocos momentos de orgullo justificado, al contrario de Ulises que se jacta de ser poderoso ante el Poseidón; lo cual provoca su caída e impedimentos para regresar a su tierra natal. Observemos que en la épica castellana el infortunio que sufre el héroe, es contraria a la primera causa; pues su caída está directamente relacionada a los celos de los hombres, que al darse cuenta de que es un jefe destacado, el cual sirve con optimismo es desacreditado. Por lo tanto su búsqueda no es solamente el regreso a su patria sino hacer las paces con su Señor, la obtención de riquezas y prestigio además de proporcionar beneficios a quien lo sigue, mediante la generosidad que al final será recompensada y le proporciona la garantía de su retorno.
Hay un lenguaje Jurídico dentro del poema. Pues las abundantes frases binarias latinas que son frases de derecho que pudieron producir efectos rítmicos y aliterativos no desdeñables dentro de la prosa.
Bibliografía:
Smith, Colin, La creación del Poema del Mio Cid, Barcelona, Crítica, 1985, 301 p.
Aristóteles, Poética, Edición Trilingue,Valentin Garcia Yerba, Madrid, Gredos, 1979.
Homero, La Iliada, México, Mexicanos Unidos, 2002, 298 p.
Kunz Marco, Ana María Morales, José Miguel Sardinas, primera edición, Lo Fantástico en el espejo, México, 2006, coloquios internacionales de literatura fantástica, 314p.
Nietzche, Friederich, El Nacimiento de la tragedia, Madrid, Alianza, 1991, 250p.
Morales, Ana María en Lo fantástico en el espejo, Función y forma de lo maravilloso, México, Coloquios Internacionales de Literatura Fantástica, 2006, 314p.
[1] Nietzche, Friederich, El Nacimiento de la tragedia, Madrid, Alianza, 1991, p137
[2]Aristóteles, Poetica, Edición Trilingue,Valentin Garcia Yerba, Madrid, Gredos, 1979, pp 161 162
[3] No debemos pasar por alto que los historiadores clasifican los periodos de la edad media desde el siglo XI al XII y algunos marcan su final hasta la caída de Constantinopla a manos de los Turcos, siendo así que las edades más tempranas son consideradas como Alta Edad Media y sus las más tardías como Baja Edad Media.
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