domingo, 16 de noviembre de 2008

Koxkox y kikeketzel


Koxkox y Kikeketzel
Un juego del lenguaje

Existe a menudo una lógica oculta, más grande y compleja
que la lógica del sentido común.
Richard Réti

Martin Wielan, nació en Oberholzheimen el sudeste del actual estado de de Baden-Württemberg. Su padre que era pastor en Oberholzheim y posteriormente en Biberach, tuvo un gran desvelo en su educación. A los doce años pasó de la escuela de Biberach al Gymnasium de Klosterberge, cerca de Magdeburgo; un escritor que provino de la educación pietista el cual tuvo un periodo seráfico en su obra poética. Influenciado por la literatura francesa e inglesa cuando siendo funcionario de gobierno en Biberach conoce el circulo del Conde Stadion quien se formó en esta tradición literaria, siendo así uno de los traductores de Shakespeare también despertó en él interés de la literatura clásica. Un hombre que vivió entre la ilustración y el clasicismo alemán. Dio un impulso dentro del terreno literario de Alemania, al hacer voltear a sus vecinos con obras como Don Silvio de Rosalba o el Agathon suerte de emulación al Quijote que hasta el momento estaban imbuidos en su propio terreno con Voltaire, Diderot y Rosseau. Protector de Goethe y por algunas personas, es considerado precursor del romanticismo.

Pudiese ser que esta última línea suene disparatada, ya que el famoso Goethe consideró que lo romántico era lo enfermizo de su tiempo (ya que la idea de lo romántico no es aquello que destila miel, sino sangre y muerte). Podríamos decir que Wieland juega con las ideas y el lenguaje, pero no con su ideología. Con esto me refiero a lo siguiente:

¿Qué criterio hay que usar para clasificar a un autor de ilustrado?...Porque sin duda dentro de las coordenadas históricas que delimitan una época, hay quienes no comparten su sino.[1]

Todas estas influencias antes mencionadas logran asentarse en la obra de Koxkox y Kikeketzel. La cual tiene ya la vaguedad de la cual hace su argucia para impedirnos vislumbrar aquellos detalles de los cuales es necesario prescindir para que tome el carácter legendario y antiguo. De hecho Wieland rehúsa a la descripción exacta y científica.

Hace incontables años, cuando, según una antigua leyenda mexicana, un gran cometa, en su viaje alrededor del sol- no se sabe porque motivo- se acerco tanto al planeta que habitaban nuestros antepasados que ambas estrellas, para hablar de manera humana, tuvieron que iniciar una lucha cuerpo a cuerpo. P 27

La creación de Wieland cae en el terreno de lo fantástico y se refiere a ella como una tierra que pertenece a la otredad.

[2]La literatura fantástica es un género que ejerce una fascinación especial. Inquieta, intriga y se resiste a las clasificaciones y codificaciones. El escritor fantástico, en ejercicio de su libertad suprema, propone otros mundos, diferentes tipos de respuestas frente a la realidad, y el lector, también en su ejercicio de su libertad, puede aceptarlos o rechazarlos, pero se ve forzado a tomarlos en cuenta, siquiera por un momento. P7

Por otra parte, su influencia en cuanto la forma de su leguaje nos recuerda a los clásicos griegos y latinos. Perfilando la historia hacia aquellos cantos homéricos, este hecho; tal vez sea porque en la lengua alemana es más fácil versar con el hexámetro.

Los tonos filosóficos nos enredan, hacen dudar al lector; ya, sí en verdad se trata de una reflexión moral u ontológica. O simplemente se burla de nosotros mismos, al hacer notar lo complicado de una sociedad frente al hedonismo e ingenuidad con las que retrata a los personajes; creando así una cavilación casi absurda acerca de lo civilizado y lo campestre.

Se diverte y divierte al lector usando peroratas que muestran nuevamente lo absurdo, con la intención de que nos reflejemos en ese espejo.
A falta de todas las ventajas que proporcionan la instrucción y el pulimento, que sólo la instrucción y el mundo pueden dar- no podía ser mejor que una obra de la ruda naturaleza; o, que en otras palabras, que sería injusto despreciar el canto silvestre de un ruiseñor ignorante, por que uno de sus hermanos tuvo la suerte de ser educado en una jaula y de aprender a cantar según las normas de un Hiller o un Naumann. P 72

Cambia el logos de lugar y coloca en él lo mitológico, lo hedonístico lleva al absurdo y de regreso cuando relata que Koxkox tiene conciencia de sí mismo o mejor dicho de su YO; por lo cual tiene que hablar consigo mismo y enseña a hablar a uno de los loros.

Koxkox y su loro ahora eran capaces de entablar conversaciones, que a lo menos eran tan ingeniosas e interesantes como la conversación en la mayoría de las reuniones actuales, donde delataría pocos modales quien quisiera llevar a ellas más conexión y sentido que aquellos que, por regla general, suelen dominar en la conversación con un loro.

El autor se divierte con el uso bucólico y virgen del ambiente, hace hincapié que todo es posible y la reglas que se conocen como naturales pueden estar alteradas.

La visión de México que Wieland representa es bastante singular, ya que pudo haber estudiado algunos documentos referentes a México como lo son las “Cartas de relación de Hernan Cortez”. Aunque su enfoque a cerca de lo indígena es relativamente corta, ya que como se hablo con anterioridad él; no quiere hacer descripciones en detalle pero lo que sí busca es retratar a un hombre en su inocencia primigenia. Dentro de la concepción francesa del “buen salvaje” hace presente este tópico con una trama llena de imaginación y perfectamente desarrollada.

Con Voltaire, en su obra Candido; sintetiza las dos teorías filosóficas más populares del pensamiento ilustrado: “Vivimos en el mejor mundo de los posibles” de Leibniz y la del “Buen Salvaje” de Rousseau. Voltaire satiriza el optimismo de Leibniz en el personaje de Cándido comprueba en mostrarle todo lo contrario. En cuanto a la teoría “del buen salvaje” de Rousseau (el hombre originariamente – en estado salvaje - es bueno y es la sociedad quien lo corrompe). Wieland reconsidera ambas visiones y las lleva en contra sentido:


El hombre, tal como sale de la mano plástica de la naturaleza, casi no es nada sino capacidad. Tiene que desarrollarse a sí mismo, instruirse a si mismo, darse a sí mismo este último pulimento, que derrama sobre él el resplandor y la gracia… en resumen, el hombre, en cierto modo, tiene que ser su propio segundo creador. P 90

Podemos decir de Koxkox y Kikekelzel que es una obra ecléctica ya que pone en practica todo un bagaje cultural preciso, el cual lo lleva con gran maestría a retratar una fantástica historia a cerca de una leyenda construida desde la visión europea que lleva a reflexión a cerca de las sociedades actuales.

[1] Giradot, Gutierrez Rafael, “Entre la Ilustración y el expresionismo”. Figuras de la literatura Alemana. Colombia, C.F.E. 2004, p 13.
[2] Botton, Burlá Flora, “Los Juegos Fantasticos” Facultad de Filosofia y Letras. México. UNAM. 1994 Col. Opúsculos. 221p

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